Boxeo femenino: un deporte en auge entre mujeres

El boxeo femenino es una disciplina que como es de esperar se creó en paralelo junto al boxeo masculino; sin embargo, como ya nos ha ido contando la historia sobre este deporte, el boxeo masculino ganó mucho más territorio y reconocimiento a diferencia del otro.

En general el boxeo es de las disciplinas más rudas, en el cual los golpes suelen ser muy violentos por la fuerza del impacto con que estos se ejecutan; dicha razón influyó a que muchas personas incluso no quieran reconocer al boxeo como un deporte.

Así como influyó en muchos individuos la idea de no ser un buen deporte, también tuvo mucho que ver con la creencia tanto de hombres como mujeres de que no sería una buena idea para las femeninas en poder practicar boxeo, ya que son el “género débil”.

Teniendo un conocimiento previo sobre lo que se creyó en aquel momento del boxeo femenino, ahora pasemos a comentar cómo fue que se dio el primer encuentro de dicha disciplina.

Boxeo femenino

Primeros enfrentamientos del boxeo femenino: historia

Para comenzar a relatar los primeros encuentros del boxeo femenino de los que se tiene conocimiento gracias a la historia de este deporte, debemos trasladarnos hasta Londres en 1722 con la boxeadora más destacada de aquel año: Elizabeth Wilkinson.

Originaria del Reino Unido, Wilkinson alcanzó títulos mundialmente reconocidos como el de ser la mejor boxeadora del siglo XVIII. Esta reconocida boxeadora fue de las mujeres más influyentes en las demás para dar los pasos a seguir expandiendo el boxeo entre mujeres.

Ahora, ubicándonos en el año 1876, Estados Unidos fue el país en el que se dio el primer encuentro de boxeo femenino. Este paso se dio gracias al desarrollo en la popularidad de esta disciplina, que cada vez iba alcanzando más espectadores, boxeadoras y reconocimiento no solo en el Reino Unido, sino que en más países lejanos.

Aunque si bien es cierto que el reconocimiento del boxeo femenino se expandió por todos los continentes, hubo que hacer cierta espera para que se considerase como un deporte profesional. En verdad, fue no hace mucho tiempo. 1996 es la fecha en la que la Asociación de Boxeo Amateur finalmente decidió quitar el impedimento en las mujeres para poner en práctica este deporte que desde 1880 venía conociéndose desde Londres.

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Sumando otro paso importante, Estados Unidos permitió dentro de la disciplina, es que tan solo un año después del decreto en permitir el boxeo femenino profesional, anunció el torneo de dicho deporte.

Este hecho contribuyó a que muchas más mujeres pudieran seguir el camino del boxeo, ya que sus sueños no parecían ser algo imposible y por lo tanto, a partir de ese momento su popularidad por ser un prestigioso deporte de contacto no va solamente para el género masculino, sino que las mujeres también tienen un torneo con el mismo grado de importancia y reconocimiento.

La popularidad de Barbara Buttrick en el boxeo femenino

La importancia de este deporte se incrementó a tal manera que las cadenas televisivas más grandes a un nivel mundial, demostraron el interés sobre el boxeo femenino y así fue como para los años 50 se transmitió el primer combate de dicho deporte. De este momento también queda el registro histórico de otras de las boxeadoras más populares de su época: Barbara Buttrick.

Nació en 1930 y es de las pioneras para el boxeo femenino a un nivel mundial; desde muy joven Buttrick estuvo atraída a esta disciplina y comenzó sus entrenamientos con tan solo quince (15) años de edad. Sin embargo, como podemos imaginar, aquella época el machismo abarcaba mucho territorio así que Buttrick no pudo escapar de comentarios machistas y denigrantes que la calificaban como “monstruosa” por tan solo dedicarse a la práctica de este deporte “creado solo para hombres”.

Entre tanto reconocimiento que tuvo este personaje, el más emblemático e icónico fue cuando Barbara Buttrick se consagró como la primera mujer en llevarse la victoria de un campeonato de boxeo para 1957. En un combate de seis (6) rounds derrotó por puntos a su contrincante, Phyllis Hugler. Cuatro (4) años más tarde, en 1960 anunció su retiro de la disciplina que marcó su vida y la de muchas más mujeres.

La aceptación del boxeo femenino en los Juegos Olímpicos

Por otro lado, considerando las apariciones del boxeo femenino en los Juegos Olímpicos debemos explicar que la primera demostración de esta actividad data en 1906; pero en verdad hubo que esperar alrededor de 100 años para que pudiese integrarse como un deporte a los JJ.OO, que específicamente, fue en Londres 2012 cuando se incluyó la disciplina.

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Es cierto que el boxeo femenino desde sus tempranos inicios ganó aceptación e interés por parte de las mujeres y hombres, la espera para que fuera oficialmente reconocida por organizaciones y demás, fue de mucho tiempo, por lo que se pone en disputa la igualdad de género; ya que en verdad, la razón de su tardía aceptación es por el género.

Diferencias con el boxeo masculino

Como veníamos diciendo, aunque se trate del mismo deporte, el hecho de que exista la categoría masculina y femenina, no da pie a que sus clasificaciones sean iguales, así como tampoco el tiempo de duración entre los encuentros.

Es decir, para los hombres la duración de un combate es de 3 minutos cada uno con un total de 12 rondas. Mientras que en las mujeres, cada uno es de 2 minutos y el total de rounds son 10. Otras de las diferencias entre los encuentros es el peso de cada categoría; en las mujeres el peso pesado es por encima de los 79 kg mientras que en los hombres es por debajo a los 90 kg.

¿Quién es James Figg? La influencia que tuvo este personaje en el boxeo femenino

Retrocediendo al año 1714, James Figg era un individuo entregado a la vida de atleta que fundó un centro de boxeo en la ciudad donde nació esta pasión por el boxeo femenino, Londres. En dicha escuela de boxeo se organizaron unos que otros combates de boxeo y para sorpresa de muchos, las mujeres tenían permitido por completo su participación.

Evidentemente, para aquel tiempo el boxeo era mucho más violento por lo que no existían las mismas reglas y protecciones para el cuerpo como los guantes, que se implementan y usan en la actualidad.

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Sin embargo, para Figg eso no fue impedimento para negarle la oportunidad a las mujeres en tener sus participaciones en los encuentros de boxeo, por más violentos o peligrosos que resultasen. Es por dicho motivo en que Figg consiguió tener mucha influencia dentro del boxeo femenino, ya que este personaje es de los primeros hombres en darle el espacio que las mujeres tanto necesitaron para dedicarse a la disciplina.

Por otro lado, retomando el tema de todos los impedimentos que hubo para que se lograse aceptar al boxeo femenino; es evidente que la influencia del hombre estuvo más presente de una manera negativa que positiva. Eso deja mucho que decir del entorno machista que para en ese entonces se vivía a diario; pero no nos dejemos engañar, aún quedan muchos hombres machistas para los que en su percepción, el boxeo debería estar considerado solo para su género.

En esos años las potencias europeas así como norteamericanas no dieron la oportunidad que las mujeres exigían para poder desarrollarse en este deporte así como implementaron leyes para que su prohibición se cumpliese a como diera lugar.

Afortunadamente, viendo el sacrificio de cada huelga y exigencia que las mujeres demandaron, con el pasar de los años, se pudo eliminar dichos impedimentos y hoy en día son más las mujeres que sueñan y ponen fe a sus sueños como boxeadoras profesionales

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